De todas las preguntas que rodean la decisión de dejar un empleo, esta es la que más
gente ignora hasta que ya es tarde: ¿qué pasa con mi seguro de salud y con mi
pensión cuando salgo de la planilla?
No es un detalle administrativo. Es la diferencia entre un imprevisto médico que
resuelves y uno que te quiebra el negocio.
Tu EsSalud no se corta de golpe: existe la latencia
Buena noticia primero. Cuando dejas de aportar, EsSalud mantiene la atención durante
un periodo llamado latencia, que depende de cuántos meses aportaste
antes:
| Meses aportados | Latencia aproximada |
|---|---|
| 25 a 29 meses | 10 meses de cobertura |
| 30 a 36 meses | 12 meses de cobertura |
Es decir: si llevas tres años en planilla y renuncias, cuentas con alrededor de un año
de cobertura mientras montas tu negocio. Ese año es tu verdadero plazo,
y conviene planificar dentro de él.
Dos advertencias importantes: la latencia no cubre todas las prestaciones
igual que el seguro regular, y no aplica a pensionistas ni a afiliados del
seguro potestativo. Confirma tu situación concreta con EsSalud antes de contar con
ella.
Cuando la latencia se acaba: las opciones
El seguro potestativo de EsSalud
Está pensado precisamente para trabajadores independientes sin relación laboral. Pagas
tú la cuota, y hay distintos planes según cobertura.
El SIS
El Seguro Integral de Salud es la vía pública, con requisitos de evaluación
socioeconómica. Cubre menos que EsSalud pero existe.
Un seguro privado
Más caro, más rápido. Tiene sentido sobre todo si ya tienes el negocio funcionando y
puedes cargarlo como gasto.
Tu pensión: de obligatoria a facultativa
Aquí está el cambio que más gente pasa por alto. En planilla, tu aporte a AFP u ONP
sale automáticamente cada mes. Como independiente de verdad, sin subordinación,
el aporte pasa a ser facultativo: puedes seguir aportando, pero nadie te
lo descuenta.
El aporte mínimo facultativo es de alrededor de S/ 113, equivalente
al 10% de la remuneración mínima vital.
Y «facultativo» en la práctica significa «se deja de hacer». Es humano: cuando el
dinero aprieta, el aporte a la pensión es lo primero que se posterga. El problema es que
esos años sin aportar no se recuperan.
La columna de la derecha no es peor por naturaleza: es peor si no la construyes tú. Todo lo que antes era automático pasa a ser una decisión mensual.
Las tres cuentas que hay que hacer antes
- Cuánta latencia tengo. Revisa tus meses aportados. Ese es tu plazo
real de seguridad. - Cuánto cuesta mi cobertura como independiente. Pide el precio del
potestativo o de un privado y súmalo a los gastos fijos del negocio. No es opcional:
es un costo del negocio. - Cuánto voy a aportar a mi pensión. Decide una cifra y trátala como
una factura más, no como un sobrante.
El error que arruina negocios que iban bien
Un negocio que va bien puede caer por un problema de salud sin cobertura. No es una
hipótesis remota: es una de las formas más comunes de que un emprendimiento pequeño
desaparezca, porque el dinero del negocio se va en tratar al dueño. El seguro de un
independiente no es un lujo que se compra cuando sobra: es parte del costo de operar.
La alternativa que resuelve todo esto
Hay una forma de no enfrentar ninguno de estos problemas durante el arranque:
no salir de la planilla. Mientras sigues en
tu empleo, tu EsSalud y tu aporte a pensión siguen corriendo con normalidad, y el negocio
puede crecer a su ritmo.
Es la razón por la que en este sitio insistimos tanto con ese camino: no es solo
cuestión de ingresos, es cuestión de protección.
Setiembre de 2026. Los periodos de latencia y los montos de aporte facultativo
son los publicados por EsSalud y el sistema de pensiones; verifica tu caso concreto con
tus meses aportados en la mano, porque la cobertura y las prestaciones varían. Esto es
información general, no asesoría previsional.